miércoles, 30 de noviembre de 2011

Juegar


“El que ama apasionadamente el juego parece también intemperante; sin embargo, esto es más bien obrar por molicie, pues el juego es una relajación, ya que es un descanso. Ahora bien: el que ama demasiado el juego pertenece a la categoría de los que aman en exceso el descanso”

                                                                                                                             Aristóteles, Ética Nicomaquea
Cuantos nos han mentido. Vagos, incultos, “negros de m… que no quieren trabajar” ¿es acaso el juego una actividad improductiva? El juego es la producción misma, un trabajo que a diferencia del estoico modelo de la modernidad y del pensamiento post-platónico no requiere en si la dominación sino la relación del hombre con el hombre. Jugar no afirma sentencias de jueces incautos, ¿el descanso de que es entonces? De La jerarquización, del “yo” como rol en el mundo, el juego es la ilusión desmedida trabajando por fuera de la reproducción de la estructura. Cuanto molesta esto al civilizado civilizante.  Que el bárbaro festeje y sus pies se bañen en la fuente del brío y  la incorrección.

                                                                                                                                             Ponderosa

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